GINEBRA/ISLAMABAD/WASHINGTON/NUEVA DELHI.- El número de víctimas de la violencia en Pakistán desde que Estados Unidos mató a Osama bin Laden en mayo, ha aumentado incluso en zonas urbanas, con muchas más personas muertas, lisiadas y heridas atendidas en las clínicas que antes de la incursión militar en Abbottabad, afirmó la Cruz Roja.
El saliente director de operaciones en ese país del Comité Internacional de la Cruz Roja, Pascal Cuttat, advirtió además que se incrementaron las sospechas contra los extranjeros, incluyendo los trabajadores asistenciales.
"Estamos viendo crecientes números de personas llegando a nuestros centros médicos y ortopédicos, más de lo que hemos visto en muchos años. Vivir y trabajar y obtener permiso para hacer cualquier cosa se ha vuelto más difícil. Todos están luchando con la burocracia", sostuvo el experto, quien lamentó no haber podido obtener un mejor acceso a los prisioneros y detenidos.
El último hecho tuvo lugar ayer, cuando un atacante suicida mató a cinco personas (dos policías y tres civiles, entre ellos, un niño) y causó heridas a otras 15, durante un acto político en Battagran, en el noroeste de Pakistán. La Policía informó también que se registraron dos fuertes explosiones en un depósito de municiones del Ejército, por las cuales murió un soldado y tres resultaron heridos.
Menos fondos de EEUU
Estos episodios coinciden con el anuncio de Estados Unidos de que recortará en un tercio su ayuda militar al régimen de Islamabad. Esta es una demostración más de la tensa relación con Pakistán, cuyo Gobierno aseveró que la operación contra el creador de Al Qaeda fue una violación de su soberanía.
El secretario general de la Casa Blanca, William Daley, anunció la suspensión del envío de los fondos militares. "(Pakistán) tomó algunas medidas que nos llevaron a suspender parte de la ayuda que le estamos", afirmó, sin dar precisiones sobre el motivo del malestar. The New York Times calculó que el achique podría llegar a unos U$S 800 millones.
Desde el Ejército paquistaní, se aseguró que su funcionamiento no será afectado por la merma de la ayuda financiera exterior.
La India, archienemigo de Pakistán, saludó la medida. "No es deseable que esta zona sea fuertemente armada por EEUU, lo que perturbaría el equilibrio de la región misma", remarcó el ministro indio de Relaciones Exteriores, Somanahali Mallaiah Krishna. (Especial-Reuters-DPA-Télam-AFP)
El saliente director de operaciones en ese país del Comité Internacional de la Cruz Roja, Pascal Cuttat, advirtió además que se incrementaron las sospechas contra los extranjeros, incluyendo los trabajadores asistenciales.
"Estamos viendo crecientes números de personas llegando a nuestros centros médicos y ortopédicos, más de lo que hemos visto en muchos años. Vivir y trabajar y obtener permiso para hacer cualquier cosa se ha vuelto más difícil. Todos están luchando con la burocracia", sostuvo el experto, quien lamentó no haber podido obtener un mejor acceso a los prisioneros y detenidos.
El último hecho tuvo lugar ayer, cuando un atacante suicida mató a cinco personas (dos policías y tres civiles, entre ellos, un niño) y causó heridas a otras 15, durante un acto político en Battagran, en el noroeste de Pakistán. La Policía informó también que se registraron dos fuertes explosiones en un depósito de municiones del Ejército, por las cuales murió un soldado y tres resultaron heridos.
Menos fondos de EEUU
Estos episodios coinciden con el anuncio de Estados Unidos de que recortará en un tercio su ayuda militar al régimen de Islamabad. Esta es una demostración más de la tensa relación con Pakistán, cuyo Gobierno aseveró que la operación contra el creador de Al Qaeda fue una violación de su soberanía.
El secretario general de la Casa Blanca, William Daley, anunció la suspensión del envío de los fondos militares. "(Pakistán) tomó algunas medidas que nos llevaron a suspender parte de la ayuda que le estamos", afirmó, sin dar precisiones sobre el motivo del malestar. The New York Times calculó que el achique podría llegar a unos U$S 800 millones.
Desde el Ejército paquistaní, se aseguró que su funcionamiento no será afectado por la merma de la ayuda financiera exterior.
La India, archienemigo de Pakistán, saludó la medida. "No es deseable que esta zona sea fuertemente armada por EEUU, lo que perturbaría el equilibrio de la región misma", remarcó el ministro indio de Relaciones Exteriores, Somanahali Mallaiah Krishna. (Especial-Reuters-DPA-Télam-AFP)